El conocimiento y la Internacionalización
14 de Septiembre de 2011
Lamentablemente para muchos y afortunadamente para pocos, la realidad de que, o te internacionalizas o te internacionalizan, va confirmándose con el paso del tiempo y de los momentos tan inolvidables que nos está tocando vivir.
El temor a salir fuera por parte de las pymes es, como todos los miedos, paralizante. Y la parálisis nos lleva a creer que el objetivo es sobrevivir. Error. Y ese error será, posiblemente, la causa principal de que después de pasada la crisis actual, muchas pymes desaparezcan. Salir fuera es una condición que ya se ha convertido en necesaria, aunque no suficiente. Dicho esto, ¿cómo hacerlo?
El camino se inicia por conocer cuales son las capacidades de la empresa. Las capacidades son mucho más que al tecnología, son también la organización comercial, el espíritu emprendedor de los directivos, la marca, la gestión de la información, etc. En resumen, los recursos tangibles y, sobre todo, intangibles, y la forma en que se gestionan. Y, esta es la buena noticia, muchas pymes tienen esos recursos y saben como hacerlos funcionar.
Partiendo de lo anterior, cada organización debe hacer su propio análisis de las capacidades que posee y emplearlas como palanca para llegar a otros mercados. Con absoluta seguridad que en la mayoría, si no todos los casos, habrá con complementarlas, para lo que caben diferentes soluciones que están al alcance de ellas, por lo que no debe ser la ausencia de alguna competencia, motivo de frenazo en la salida al exterior. Simplemente requiere que esa carencia se gestione de forma correcta.
Si tenemos esas capacidades, las podemos complementar con las que faltan, y hay la voluntad de iniciar el proceso, no hay que perder tiempo. El siguiente paso es decidir a que mercado/cliente se quiere y puede llegar. Con esas cartas en la mano, la planificación de las acciones pasa a ser la protagonista del intento, claro que, como siempre, va acompañada del control, mejora y aprendizaje.
Dicho esto, ¿por qué titular esta reflexión con la palabra conocimiento?. Pues porque todo lo dicho se resume en eso. La empresa tiene conocimientos acumulados y debe hacerlos crecer. Esos, que se concretarán en productos o servicios baratos, diferentes, deseados y, sobre todo, no compitiendo en precios, sí que van a ser la base para la famosa ventaja competitiva sostenible. Además, el conocimiento es el recurso que no solo no se gasta con su uso, sino que aumenta de valor.
Busquemos en qué es buena nuestra organización, veamos a dónde queremos ir, complementemos lo que nos falta para llegar, y empecemos a avanzar. Cada día que pasa y no se hace, supone, en realidad, un paso atrás.
Artículo realizado por: Fernando Bermejillo







